Carlos Drummond de Andrade

 

Tristeza en el cielo
Traducción de Adolfo Montejo Navas

En el cielo también hay una hora melancólica.
Hora difícil, en que la duda también penetra
las almas.
¿Por qué hice el mundo? Dios se pregunta
y se responde: No sé.

Los ángeles lo miran con reprobación,
y caen plumas.

Todas las hipótesis: la gracia, la eternidad,
el amor
caen, son plumas.

Otra pluma, el cielo se deshace.
Tan manso, ningún fragor denuncia
el momento entre todo y nada,
o sea, la tristeza de Dios.

 

 

Nocturno a la ventana del apartamento
Traducción de Adolfo Montejo Navas

Silencioso cubo de tieniebla:
un salto, sería la muerte.
Pero sólo se trata, bajo el viento,
de la integración en la noche.

Ningún pensamiento de infancia,
ni nostalgia ni vano propósito.
Solamente la contemplación
de un mundo enorme y detenido.

La suma de la vida es nula.
Pero la vida tiene tal poder;
en la oscuridad absoluta,
como líquido, circula.

Suicidio, riqueza, ciencia...
El alma severa se interroga
y enseguida se calla. Y no sabe
si es noche, mar o distancia.

Triste faro de a Isla Rasa*.

*Isla Rasa: isla cuyo faro está situado frente a las playas de Ipanema y Copacabana.

 

 

Los hombros soportan el mundo
Traducción de Adolfo Montejo Navas

Llega un tiempo en el que ya no se dice: Dios mío.
Tiempo de absoluta depuración.
Tiempo en el que ya no se dice: amor mío.
Porque el amor resultó inútil.
Y los ojos no lloran.
Y las manos tejen apenas el trabajo rudo.
Y el corazón está seco.

En vano mujeres llaman a la puerta, no abrirás.
Te quedaste solo, la luz se apagó,
pero en la sombra tus ojos resplandecen enormes.
Eres todo certeza, ya no sabes sufrir.
Y nada esperas de los amigos.

Poco importa que venga la vejez, ¿qué es la vejez?
Tus hombros soportan el mundo
y él no pesa más que la mano de un niño.
Las guerras, las hambres, las discusiones dentro de los edificios
demuestran apenas que la vida prosigue
y no todos se liberaron todavía.
Algunos, considerando el bárbaro espectáculo,
preferirían (los delicados) morir.
Ha llegado un tiempo en el que de nada sirve morir.
Ha llegado un tiempo en el que la vida es una orden.
La vida apenas, sin mistificación.

 


Carlos Drummond de Andrade, Arquivo N, Globo News, 2007

 

 

Carlos Drummond de Andrade, poeta y periodista y brasileño nacido en Itabira do Mato Dentro en el Estado de Minas Gerais en 1902. Hijo de un rico hacendado, estudió farmacia y fue funcionario público durante la mayor parte de la vida. Está considerado como uno de los principales poetas del modernismo brasileño. Autor de una amplia obra literaria que abarcó también el cuento, la crónica y la novela, publicó en 1930 su primer trabajo poético bajo el nombre de "Alguma poesia", seguido entre otros de  "Sentimento do Mundo" en 1940, "Dopo A rosa do povo"  en 1945, y "Viola de Bolso" en 1955. Posteriormente exploró el verso experimental y la sátira con "Boitempo" en 1968, y su propia biografía en 1985. Falleció en Rio de Janeiro en agosto de 1987.