Nombres
Traducción de Oscar E. Aguilera F.
Los domingos por la noche a las siete él
se sienta ante la mesa de la cocina,
coge la manzana más grande del cuenco,
y con algo más viejo que la paciencia
comienza el silencioso ritual de pelarla.
Su cuchillo hace una rápida incisión
al pasado. Estamos sentados igual
que como hace mucho tiempo, esperando
que las manzanas queden peladas, descorazonadas,
rociadas con canela.
Raspa las suaves manchas
haciendo que la fruta quede perfectamente blanca.
Enrollamos cada espiral
en nuestros dedos e inhalamos la fragancia
de los nombres familiares.
Noé, palabras que brotan del
agudo borde de su lengua.
David, nadando lo suficientemente profundo como para ahogarse.
Riva, sonrisas que crujen como pergamino antiguo.
Sonja, Sam, Reuven, Gitl.
Nombres pesados con el viejo tiempo.
Nombres que llaman como pitazos de un tren en la oscuridad.
Nombres que huelen a tierra extraña
donde han estado y se han ido
y que nunca
conoceremos mientras contemplamos a nuestro tío
pelando las capas de nuestras vidas.
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