Sin razón
He interrogado hasta el amanecer al pozo
de las preguntas. Es mentira que el corazón
sepa decirse mejor en esa sombra.
He interrogado a la memoria y al camino,
y al cielo turbio que coagulaba dudas.
Pero no bastaba crecer en los escombros
del verbo, ni formular la cicatriz reciente.
Un paisaje de puertas: entran y salen
las mascarillas de la muerte. Un paisaje
de paredes que respiran, de paredes
taladradas por sus ojos insomnes.
Busca inútilmente
el rostro y su verdad, para que el miedo
aprenda a descifrar más despacio los pasos.
Una respuesta bastaría para narcotizar
la angustia, o el sopor de ser
gota a gota un espectro.
Buscas las piezas del puzzle
que faltaban, amontonas los trozos
pero se quedan fuera los detalles.
Una respuesta sólo bastaría...
Pero en los pasillos de la noche
sólo escuchas ese ruido de pies
acostumbrados a arrastrarse
hacia los desiertos.
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Amalia Iglesias nació en Menaza (Palencia) en 1962. Obtuvo el Premio Adonais, el Premio Alonso de Ercilla, un accésit del Premio Jaime Gil de Biedma, y en 2006 el Premio Francisco Quevedo de poesía. Preparó la edición del libro Algunos lugares de la pintura de María Zambrano. Actualmente es jefa de redacción de la Revista de Libros de la Fundación Caja Madrid y coordina la página contemporánea del suplemento cultural del ABC, Blanco y negro. Codirige la revista La alegría de los náufragos.
Ha publicado los libros de poemas Un lugar para el fuego (1985) y Dados y dudas (1996), y Lázaro se sacude las ortigas (2005).
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